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sábado, 28 de abril de 2012

Lealtad: Clave del crecimiento sostenido en MLM


¿Te suenan estos nombres? 

Jim Smith, Lita & Brig Hart, Barry Chi & Holly Chen, Enrique & Graciela Varela, Sharon & Steven Sharif, Nathan Ricks, Venus Andretch, Mark Yarnell, entre otros.

Muchos factores influyeron en el camino de estos titanes hacia la cima de los ingresos en la industria. Pero uno de esos elementos fue que se unieron a su compañía en el momento correcto y dos que permanecieron allí hasta lograr convertirse en lo que hoy son, creciendo ellos junto con su empresa, aprovechando sabiamente la sinergia del crecimiento. 

La Lealtad es un principio o ley gobernante que opera en nosotros independiente de nuestra voluntad de alinearnos con ella o no y sus consecuencias son igualmente ineludibles. 

En la industria del MLM es común ver en el escenario a distribuidores y líderes que brincan de una empresa a otra al primer indicio de un, según ellos "mejor plan" o a la aparición de algún desafío o desacuerdo con otros líderes o con la empresa misma. Son los que se gana la reputación de "las Ranas del MLM".

¿Crees que las personas arriba mencionadas, cuyo nombre es para mí un honor pronunciar, no se enfrentaron a desafíos, diferencias, problemas y quiebres en toda su carrera como Networkers Pro dentro  su compañía? Si crees que el camino para ellos no fue más difícil que el tuyo, necesitas conocer mejor cómo funciona esta industria. 

Si bien es cierto que algunas empresas te dan razones de peso para buscar otro socio (planes de compensación obsoletos, productos de dudosa calidad, falta de integridad, estructuras sobre dimensionadas que impiden a los nuevos asociados crecer -a menos que tengan los recursos para invertir grandes cantidades de dinero en inventarios y sistemas de reclutamientos masivos, y esto último es más evidente en las empresas "grandes" de la industria-), no cualquier cosa puede ser una razón para salir corriendo en busca de "otra opción". 

En toda organización, familia, grupo o equipo existen y existirán diferencias y desafíos. Eso es lo hermoso de la diversidad. La solución no está en huir al brote del primer problema. Si tengo un desacuerdo o dos con mi esposa no le voy a pedir el divorcio. Inclusive, si el problema fuera mucho más grave que un mero desacuerdo la solución no es tomar caminos separados. Conversar, ceder, confiar, amar son principios que canalizan y nutren las relaciones así como un acuífero irriga los terrenos fértiles desde el subsuelo.  

Igualmente, en la industria del MLM siempre te enfrentarás con situaciones que pondrán a prueba tu Lealtad y Compromiso. Puede que no te guste este o aquel líder. O que no simpatices con un ejecutivo. Pero si es la empresa que elegiste, si tiene un buen plan, excelentes productos, gran trayectoria y sobre todo, si la empresa está en su momentum y estás empezando a lograr resultados, es un error grave irte a otro lado para volver a empezar y tal vez repetir esa historia otra vez más adelante cuando se presenten desafíos en esa nueva empresa y que de seguro se presentarán. Esa es una decisión emocional que se repetirá tantas veces como sea necesario para ti, porque el problema no está afuera, sino en tu forma de acceder a tus realidades circundantes. 

Ante esta situación tu respuesta es lo único que define tu futuro y tu lugar en el universo de la industria. Debes tener presente que mientras más te muevas de una empresa a otra, menor será tu credibilidad y tu liderazgo sufrirá un desgaste que tomará mucho tiempo reparar. 

No existen empresas de MLM perfectas. Cada una tiene fortalezas y debilidades, algunas más que otras. Tu éxito en la industria está más determinado por tu carácter que por el arsenal de elementos que te proporcione una empresa (aunque esto ayuda mucho y acelera tu crecimiento financiero). Tu liderazgo es la clave y ese liderazgo debe estar centrado en principios, no en acciones convenientes, o emociones. 

De la abundancia del corazón habla la boca (y las acciones). Cuida lo que haces porque tu ejemplo dice más de tí que lo que tú dices de tí. Sé Leal y Comprometido con la empresa en la que estás. Sólo así generarás el impacto necesario para influir positivamente en las vidas de aquellos a quienes estás ofreciendo tu liderazgo. 

martes, 10 de abril de 2012

Network Marketing: El Frenesí de la Apertura de un Nuevo Mercado (y lo erores que se comenten en el proceso)



Todo aquel que lleva tiempo haciendo multinivel sabe lo que es y el impacto que genera una apertura de un nuevo mercado en aquellos que genuinamente están interesados en hacer que su negocio florezca ampliamente. Para un distribuidor la apertura de un nuevo mercado es una experiencia de índole más emocional que cualquier otra cosa. Para un Networker Pro es un proceso que se tiene que llevar a cabo con cuidado, mesura, visión, profesionalismo y por encima de todo, en coordinación y siguiendo los lineamientos de la compañía para poder garantizar resultados óptimos en su organización. 

La apertura de un nuevo mercado implica muchos factores que hay que tomar en cuenta. No se trata solamente de que "la gente en ese país es trabajadora" o que "la economía está fuerte" o que "ya tengo a varias personas interesadas". Va mucho, mucho más allá de esos juicios. Un distribuidor difícilmente puede captar la visión de lo que implica una correcta y planificada apertura de un nuevo mercado. Para él es simplemente ir a demostrar el producto, afiliar gente en todas latitudes y esperar que el cheque engorde. Este error se ha cometido muchas veces, especialmente en Latinoamérica, en donde la emoción es el combustible de las acciones de muchos. En lo personal, he visto a dos empresas morir antes de nacer o por lo menos desgastar severamente su nombre antes de su apertura oficial solamente por ceder a la presión de los "líderes" y dejar que ellos tomen las riendas de la apertura, diciendo y haciendo cosas por las que luego la compañía tendrá que responder.

El ímpetu y la fuerza que hace a los líderes líderes y que sin lo cual no podrían haber llegado a la posición de liderazgo, ingresos y poder en la que se encuentran, son elementos muy positivos de su carácter. No obstante, cuando el líder no los canaliza adecuadamente, estos mismos atributos que lo convierten en alguien excepcional, hacen que éste tome decisiones impetuosas en relación con la apertura de un nuevo mercado trayendo como consecuencia la comisión de errores que en ciertos casos no es posible enmendar, causando así decepciones, problemas legales e inclusive daño personal (fui testigo de amenazas de represalia si no se respondía a lo que los líderes habían prometido que la empresa haría, sin que ésta tuviera la menor idea de lo que estaba aconteciendo). No digo que esté mal que lleven esa fuerza de carácter al proceso de apertura. ¡De hecho se necesita! Digo que existen otros atributos de los que el líder debe echar mano adicionalmente para balancear la ecuación y evitar halar la cuerda en sentido contrario al de la empresa. Atributos como la planificación, comunicación apropiada, clarificación de expectativas, confianza en el trabajo de la compañía y paciencia ponen la fuerza de líder y empresa a halar en el mismo sentido. El líder puede comenzar a preparar el país, pero debe hacerlo de manera sabia. 

Es más fácil si halamos todos juntos


Cuando un líder o grupo de líderes se entera de que entre los planes de expansión de la compañía figura la apertura de un cierto nuevo mercado, de inmediato comienza los preparativos. Página de captura, información en las redes sociales, llamadas a las personas que conoce en ese mercado, etcétera. No está mal que el líder se prepare para esa apertura. El asunto está en la manera de hacerlo. Como líder Networker Pro usted necesita mantener el control y ser quien determine el ritmo de avance de sus prospectos en ese nuevo mercado (y en su mercado actual), con madurez y en coordinación y consonancia con las acciones de la compañía. Cuando el líder está hombro a hombro con la empresa, se proyecta una imagen de liderazgo muy bien sustentada, así como de unidad de propósito y visión, lo cual le dará poder e influencia tanto en el campo como en el criterio de los ejecutivos de la compañía. Por el contrario, cuando el líder decide ir en contra de los parámetros de la compañía y hacer "su propia apertura" como parte de ese eje impetuoso, el mensaje que este líder envía al campo es de desunión, división, falta de respeto por la empresa y falta de coordinación, falta de auto dominio y ¿adivinen qué? Todo esto también es duplicable. Adicionalmente, pierde el respeto y autoridad entre los ejecutivos, y hasta llega a convertirse en una simple "máquina de hacer dinero". 


La compañía es la que está a cargo del estudio de los mercados. De entender y tomar en cuenta las tendencias del MLM de un determinado país, de los tiempos, de si sí o si no, del comportamiento de la economía, de la condición socio-política, del nivel de dificultad para el registro de productos (cuando esto aplique), de la corrupción en las aduanas (y de cómo lidiar con ello dentro de un marco legal), de poder aliarse con una firma de abogados lo más honesta, eficiente y efectiva posible, de los historiales de daño que otros MLM o esquemas piramidales han causado en ese mercado y del proceso de "sanación" de la gente. Ajustes al plan de compensación por adaptación, procesos bancarios y facilidades de recaudación del dinero (especialmente en LATAM donde el comercio electrónico representa apenas el 15% de las transacciones -con Brasil incluido, pero sin él apenas es de un 9%-), formas amigables para el pago de las comisiones, sistemas de envío de los pedidos y negociación de sus costos, importación y almacenamiento adecuados, procesos contables, impuestos, negociación de las comisiones bancarias, selección y contratación del staff adecuado e idóneo. En fin, la lista continúa y continúa. 


Los distribuidores que no se detienen a ver esto, usualmente entran en estampida a un país que no está operativo aún, pensando solamente en su bienestar y en el dinero que esto les puede representar. Pero este acto egoísta sólo trae como resultado el desgaste el buen nombre de la empresa y un futuro incierto para la organización. Por otro lado, las empresas no pueden caer en una confrontación con sus líderes y oponerse de manera férrea a sus intenciones, así que en muchos casos terminan cediendo espacio al control de los líderes en el proceso de apertura. Por ello es tan importante que los líderes de sí mismos tengan la conciencia y madurez suficientes para comprender y medir hasta dónde se le pide a la compañía que les dé espacio en ese nuevo mercado. No es pedirle permiso a la empresa. Es colaborar con ella codo a codo, de forma madura y sabia, para que el fruto del trabajo de apertura sea bueno para ellos como líderes y para su nueva organización. 

En el otro lado del espectro, algunas veces no son los líderes los propulsores de aperturas afanadas, sino ejecutivos con falta de conocimiento y/o experiencia que simplemente intuyen que la apertura de este o aquel mercado podría "ser buena para la empresa y los asociados". Una intuición es un buen comienzo, pero sin un respaldo, análisis y comprensión aterrizados de las realidades locales puede terminar en un desastre como ya se ha demostrado en el pasado. Una de las prácticas más comunes en estas aperturas apresuradas y antes de tiempo es el permitir las famosas "pre-redes" mucho antes de siquiera tener el nombre y la marca de la compañía registrados en el país; la afiliación con direcciones falsas en EU o en otro mercado ya operativo; el envío de los kits de inscripción desde EU a través del "correo de las brujas" o del "puerta a puerta" con productos aún no registrados ni aprobados en el país, bajo la etiqueta de "consumo personal". Pagos de comisiones con cheques de EU con complicaciones para cobrarse en el mercado local o tarjetas de débito con base bancaria en EU. ¿Cómo se manejan los reclamos, las garantías? ¿Cómo se le da al asociado un servicio de clase A? ¿Cómo se le hace sentir que él no es la cola del ratón? ¿Cómo se protege al asociado para que no se "pesque en río revuelto" y se afilie a su prospecto dos, tres y hasta cuatro veces en distintas organizaciones? ¿Cómo se puede conservar su confianza? Estos son apenas algunos de los desafíos que se presentan cuando las aperturas apresuradas son la "estrategia" para entrar en un nuevo mercado. Y tratar de corregir estos problemas sobre la marcha es equivalente a tratar de cambiar una llanta pinchada mientras el carro rueda a 80 kilómetros por hora. Hoy a esta hora estoy siendo testigo de un caso así. 

Así que tenga mucho cuidado cuando reciba una invitación a formar parte de una organización que ni siquiera existe en el mercado en el que usted está, bajo la promesa de que "pronto llegará". Si usted tiene los recursos, la madurez, la sabiduría y paciencia para manejar esto sin que su buen nombre, credibilidad y reputación se desgasten, pues adelante con cautela y luego de haber escrutinado a la empresa y sus planes. Pero si es solamente un frenesí colectivo, tenga mucho cuidado: su credibilidad se verá afectada y cuando quiera hacer algo en serio, la gente no va a confiar en su propuesta. Tal vez usted ya tenga un rollo de esta cuerda. 

Cuando los líderes cambian su chip de distribuidores por el de Networkers Pro, su comprensión de este asunto aumenta y su grado de colaboración es enorme. Se vuelven instrumentales en el proceso de apertura, con ideas, inputs, consejos, visión, estrategias y acciones, transformando un proceso de apertura en otro acto de victoria de su empresa-socio y suyo. Tal vez no todas las sugerencias que el líder plantee se realicen, pero mucho de lo que aporta es esencial para lograr dar el paso en suelo concreto. 

Las corazonadas son buenas. El instinto es fundamental. Las personas en ese nuevo país quieren mejorar su calidad de vida y quieren ganar dinero. Sin embargo, el estudio de la realidad de un mercado en particular es lo más importante para garantizar que las decisiones que se tomen para dar inicio a una nueva operación sean impecables y sin fallas. 

Líderes Networkers Pro, permitan que su empresa haga el trabajo que le corresponde y dejen que prepare el terreno para que su siembra como líderes sea fructífera. No se adelanten impetuosamente. Esto sólo ocasiona problemas. La historia lo ha demostrado una y otra y otra vez. Ofrezcan su experiencia, sus contactos operativos, su visión, sus estrategias, porque el negocio es de ambos. No le pidan a su empresa que haga nada fuera de lo legalmente aceptado por ese mercado a fin de adelantar ganancias. No conviertan la apertura de ese nuevo mercado en la crónica de una muerte anunciada. Únicamente trabajando en equipo dentro de un marco de respeto y eficiencia se puede crear un escenario perfecto para el desempeño y crecimiento de la organización. 



miércoles, 14 de marzo de 2012

A small Truth to make our Life 100% Successful

If
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z

Is equal to
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26

Then
H+A+R+D+W+O+R+K =
8+1+18+4+23+15+18+11 =
98%

K+N+O+W+L+E+D+G+E =
11+14+15+23+12+5+4+7+5 =
96%

L+O+V+E=
12+15+22+5=
54%

L+U+C+K =
12+21+3+11 =
47%

None of them makes 100%
Then what makes 100% ???

Is it Money?
NO !!!

Leadership?
NO !!!

Every problem has a solution,
only if we perhaps change our
"ATTITUDE".

It is OUR ATTITUDE towards Life and Work that makes
OUR Life 100% Successful..

A+T+T+I+T+U+D+E =
1+20+20+9+20+21+4+5 = 100%


So, from today on focus not only on your knowledge and har work, but on improving your ATTITUDE. This will cause major improvements in your life.

martes, 24 de enero de 2012

‎"CUATRO LEYES" por Mahatma Gandhi





La primera dice:
"La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.
No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.
Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última:
"Cuando algo termina, termina".
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

Vive Bien, Ama con todo tu Ser y se Inmensamente Feliz.

*SÉ EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN EL MUNDO*

MAHATMA GANDHI

Venezuela: Mi Patria Necesita Urgente Cuidados Intensivos



Nací en el año 1976 en un hermoso y próspero país llamado Venezuela, país considerado los Estados Unidos de Sudamérica para ese entonces. Cientos de inmigrantes de muchas naciones tenían como destino esta bella tierra de abundancia. Portugueses, españoles, italianos, árabes, chinos, colombianos, entre muchos otros, veían a ésta como la tierra de las oportunidades.

Soy hijo de dos de esos inmigrantes provenientes de Colombia, que en el año 1975 sintieron que lo mejor para ellos y para su progenie era salir de un país que para entonces se encontraba sumido en la más grande ausencia de posibilidades, en una pobreza tanto material como espiritual y en una incipiente ola de violencia que cobraría cientos de miles de vidas inocentes en los siguientes 25 años.

Venezuela era el símbolo de la esperanza para muchos, con su gran bonanza petrolera, con sus subsidios, con su “ta’ barato, dame dos” y en especial con ese paternalismo gubernamental que predominaba (y predomina aún) en la sociedad venezolana. Hacer negocios en Venezuela entonces era, como se dice en esa bella tierra, pegarle un tiro al suelo. No había nada a lo que no se le pudiera sacar provecho.

Pero mientras el disfrute cegaba a la gran mayoría de los venezolanos con esa abundancia ilimitada, adormecidos del deber y de la expansión de su ser, aislados por completo de la responsabilidad de su rol como ciudadanos y del aporte que implica el pertenecer a un estado y el ser parte de una sociedad interdependiente, ensimismados y absortos en la plena satisfacción personal, mientras todo esto acontecía, detrás de bambalinas se estaba gestando la semilla de la que brotaría un futuro incierto para la población. Sólo aquellos con la sartén agarrada por el mango podían “ver” lo que le esperaba al país. Muchos de estos se apertrecharon y “dejaron el pelero a tiempo” con los bolsillos full. Otros se quedaron: algunos para hacer su mejor esfuerzo por el país, algunos a ver qué más se le podía exprimir a este país en decadencia.

Crecí entre Venezuela y Colombia. Estudiaba en Bogotá y descansaban de mí enviándome a Valencia en las vacaciones. Siempre me sentí mejor en Venezuela. No sabía por qué. Sentía una gran ausencia de preocupación por las cosas básicas. Expresiones como: “Hoy no tenemos suficiente comida para los 13 que vivimos aquí” o “Aguántese, mijito, con ese par de zapatos hasta que tengamos para cambiarles la suela” jamás las escuché cuando estaba de vacaciones en Venezuela. Me sentía más relajado, sin presión alguna por aquello de que me fueran a “robar” para sacarme los órganos y dárselos al hijo de una pareja rica en Francia (cuento muy común en Colombia en aquella época. Tal vez era un cuento estilo Hermanos Grimm para que los niños no salieran al “bosque” y así evitarle problemas costosos a las familias). En Venezuela era transparente el asunto de qué comeremos o qué beberemos o dónde viviremos. Todos tenían acceso a todo por muy bajo precio.

El poder adquisitivo del venezolano era alto en los 70s y 80s. Uno de los mayores ingresos per cápita del mundo para entonces. La relación cambiaria dólar - bolívar era de 1 a 1. Ir a los Estados Unidos era para los venezolanos como ir a Colombia, o más claro aún, como ir de Caracas a Margarita o a Maracaibo. Fines de semana en Miami y Orlando, “ya vengo, voy de compras a Nueva York”. Qué nota. Qué abundancia. Qué inconciencia. Qué pérdida. 

Pero, ¿por qué de repente las cosas cambiaron tan radicalmente? ¿”De repente”? ¿Es justo decir “de repente”? Descubrí con el tiempo que no es el país ni sus recursos lo que hacen a una nación grande, sino su gente. Además descubrí que no es suficiente con que esa gente sea “chévere” o sonriente o alegre (que son expresiones externas de un sentir interior y que no cuesta nada expresarlas), sino que es imprescindible que sea también gente trabajadora, responsable, visionaria, consiente de su rol y generadora de acción continua en aras de un mejor país. También descubrí que los cambios no ocurren “de repente”, sino como consecuencia de una serie de decisiones de varios o muchos, en el caso de Venezuela, sistemáticamente ejecutadas con una sola premisa como ancla: el beneficio personal.

Sin control, sin límites y sin símbolos patrios en el corazón, la gente que decía: “no me des, pero ponme donde hay”, poco a poco fue destruyendo la moral, la economía y las raíces de este pueblo. Con el tiempo esa cultura hermosa y progresista que se había comenzado a desarrollar por allá en los 50s y que se encontraba en ascenso empezó a declinar.

Violencia y más violencia. “Maten a esos hijuep*tas”, gritaba CAP a sus generales desde La Casona durante el Caracazo, momento que no fue más que el pueblo expresando que no estaba dispuesto a asumir su responsabilidad de autosuficiencia y que no toleraría incrementos en los precios porque el gobierno estaba en el deber de mantenerlo, como hasta ese momento había acontecido. Tres años más tarde se enfrentarían leales y rebeldes en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992 a la que Ángela Zago llamó en libro de 1998 La Rebelión de los Ángeles, rebelión que comenzó a gestarse por allá a finales del año 1983 con la formación de una sociedad secreta con Chávez como uno de sus fundadores en las inmediaciones del Samán de Güere y que tenía como fines sacar a la “oligarquía pro-imperialista” del gobierno y tomar ellos el control. En 1998 esa transición se dio por la vía electoral y vaya que mejoró la situación con ese cambio.

Para la época del Caracazo ya teníamos 5 años viviendo en San Blas Viejo, Valencia. Sí, el mismo San Blas de los famosos Malpica y Arismendi (una vez el Chivito me dio la cola –gave me a ride- en su Ninja). Yo estudiaba, salía a jugar pelotica e’goma y chapitas, a caerme a golpes por un fuerte y a hacer todo lo que un teenager de 13 años hace (entre lo que hubo muchas cosas de las cuales no estoy orgulloso). Bonny Cepeda, Sergio Vargas, Daiquirí, Wilfrido Vargas y Las Chicas del Can eran, entre tantos, los cantantes que llenaban de sonido las fiestas en ese entonces. Me gustaba dormirme bajo el peso de los megahertz de Latina 99.1 FM. Qué programación más buena, caramba. Todavía estaba el 1x1 en la radio nacional: por cada canción extranjera que se “play-ara” era ley “play-ar” una nacional, entonces se inundó la radio de talento venezolano: Elisa Rego, Karina, Kiara, Musiquito, Colina (Colina! Imagínense lo fácil que era hacer negocios en Venezuela!), Carlos Mata, Sergio Pérez, Adrenalina Caribe y su hermano Yordano. En fin, un sinnúmero de artistas locales que llenaron de alegría y ritmo las emisoras y teatros de Venezuela.

Es inevitable conectar el momento social que vivía Venezuela con la música que sonaba entonces. Pareciera que un hilo entretejiera música y momentos hasta diseñar un bello tapiz de memorias coloridas. Lo mismo ocurre con el olfato, que de acuerdo a los expertos, es el sentido que más conexión tiene con la memoria: ¿qué venezolano no recuerda el jabón de yodo? ¿el del empaque negro y letras amarillas? ¿O el olor de los perros calientes de la calle del hambre? ¿O cuando ibas por la Francisco Fajardo hacia La Urbina y pasabas por la Polar de Los Ruices y te pegaba el olor a malta?

Cuando pones todo eso junto en tu mente y la gravedad hace que ese pensamiento caiga hacia el corazón, te visita una emoción llamada nostalgia. Mientras estás habitado por la nostalgia tu rostro comunica una sonrisa tenue que más parece un esbozo de tristeza, una luz amarilla en el semáforo emocional, indicando que estás a punto de necesitar un pañuelo. Pero, ¿qué ocurre cuando en medio de esa nostalgia aterrizas a la realidad en la que se vive en Venezuela, ya sea con un texto que te llegó, un Tweet, un email (ninguno de los cuales existía en otrora)?

Parece que la nostalgia y la realidad mantienen un conflicto milenario entre ellas y no son buenas compañeras la una de la otra. Me da la impresión de que no pueden co-existir en un mismo momento y corazón. Porque cuando llega el momento en el que coinciden, aparecen otras emociones como la rabia, la frustración y la tristeza, y todas ellas tienen sus luces y sombras, pero parece que los seres humanos tendemos a pararnos en las sombras de nuestras emociones y este juicio nos trae de regreso al tema central de este artículo: el pueblo venezolano está pasando por un proceso de encuentro entre estas emociones. El país ha cobrado un estado de ánimo y se ha apropiado de él. Es imposible esconderlo, porque está por doquier. Está en cada persona, en cada interacción, en el nivel de atención al cliente, en la calidad de los servicios públicos y en muchas otras cosas más. Esa cordialidad que caracterizaba al venezolano ha mermado como producto de estos cambios que se han suscitado con el pasar de los años y se percibe en la agresividad al manejar, en las malas caras de los dependientes a los clientes, en la desconfianza al hacer negocios, en la forma en la que se hacen reclamos por servicio. Estas tendencias parecen estar pasando a formar parte de nuestra cultura. Si esto es verdad, es muy triste que así sea. Se está alterando la genética social y cultural de la nación. Se está agregando o quitando un cromosoma a la cadena de ADN de la sociedad venezolana. En otras palabras, está cambiando para siempre.

Pero la interrogante es si ese cambio podría ser bueno. La evidencia demuestra que no (el año 2011 cerró con más de 19 mil homicidios, por ejemplo), pero un optimista podría decir que es una experiencia de la cual se puede aprender mucho y que nos ayudará a madurar como pueblo. Puede ser verdad. El asunto es que la madurez no es gratis y el precio que se pague por ella debe valer la pena en términos de resultados obtenidos y luego de los 13 años de chavismo (u oscurantismo) más los 40 y tantos años de democracia demagógica no pareciera que haya evidencia de una “madurez” lograda por el pueblo; antes bien, lo que se evidencia es un tremendo retroceso en términos de civismo y sociedad. Las guerras, por ejemplo, han catapultado a otros pueblos hacia el desarrollo. Se esperaría que ocurriera lo mismo con la situación que ha tenido Venezuela en todos estos años. Pero no es así. Otra vez, hay más retroceso que avance. Más señalamiento que toma de conciencia. Más culpa que responsabilidad.

Entonces, ¿hacia dónde se dirige Venezuela? Si partimos de la premisa inicial de que un país es grande por su gente y no por sus recursos, ¿hacia dónde va este país? Si es del pueblo de donde salen los gobernantes, ¿hacia dónde se dirigirá esta nación?

Me acuerdo que a los 16 años mi mamá vivía en una urbanización en Valencia llamada Lomas de Funval. En ese entonces nos quedábamos los panas sentados en las bancas del bulevar de la urbanización hablando hasta tarde, y una vez hasta nos quedamos dormidos de sábado para domingo cada uno en una banca. No hubo novedad. Hoy cada casa en esa urbanización parece una fortaleza y cada vez más familias están saliendo de ese lugar. En una ocasión hubo una fiesta de 15 años y yo era parte de la cuadrilla. Un grupo de “panas” que no fueron invitados quisieron entrar en la fiesta “a lo bravo” y con unos tragos de más encima; nosotros no se los permitimos, así que se formó una pelea grupal (de esas que me encantaban) y nos dimos hasta en la cédula. Luego de la pelea el grupo no deseado se fue, la fiesta siguió y al día siguiente me los encontré en el bulevar y ¿saben qué pasó? Nos saludamos como si nada hubiera ocurrido. ¡Qué nobleza! ¡Eso ya no existe en Venezuela! Si ese escenario se hubiera dado hoy, por lo menos 12 tiros más 1 me hubieran dado. ¿No es eso verdaderamente triste? ¿No es una perdida socio-genética gravísima? ¿Hacia dónde se dirige esta gran nación?

Hoy día al ver que todo esto ocurre ante el ojo inmutado del presidente, su séquito y su supuesta “revolución bonita” causa verdadera indignación. Mientras miles de familias pierden a sus seres queridos en manos del hampa común y del crimen organizado, el gobierno no muestra un ápice de inquietud ante ello ni muestra en lo más mínimo una respuesta efectiva que satisfaga las demandas de la justicia. Al contrario, la impunidad se ha apoderado del sistema, la anarquía de las calles y la corrupción de los corazones de quienes dicen gobernar, dejando sin empresa a luchadores cuya vida y años se han desgastado en la forja de sus proyectos y compañías los cuales pierden sin derecho a “pataleo” cuando el gran dictador de la patria pronuncia arrogantemente y con satisfacción casi orgásmica la palabra “exprópiese”.

Mi esposa e hijos salieron para Venezuela el 2 de enero de este 2012 para estar dos semanas allí con el fin de renovar el pasaporte de mi hija mayor y aprovechar visitar a la familia (creo que fue al revés). Preparé un poder y lo apostillé para que mi esposa pudiera llevar a cabo todos los trámites sin problema alguno (de acuerdo al mundo según Johnattan) ya que yo no podía ir con ella por asuntos profesionales. Llegó el momento de la tan ansiada cita con la ONIDEX para el trámite del pasaporte y la respuesta fue: “¡pa’tras! No está visado por un abogado, vaya y lo visa”. Fue y lo visó. Regresó. La respuesta: “la firma del abogado que lo visó no está registrada en el sistema de la ONIDEX porque es un recién graduado” (¡y a mí qué cara*o me importa que sea un recién graduado! ¿Tengo cara de que fui a su acto de graduación?). Había que esperar a que la firma del abogado que lo visó se registrara en el sistema. La mandaron ir un sábado por la mañana (ese día la familia la había invitado a ir a la playa después de más de dos años sin ver el mar) así que fue el sábado y le dijeron que tenía que renovar las partidas de nacimiento y que la firma del abogado aún no estaba en el sistema (¡¿dónde y cuándo han escuchado que una partida de nacimiento se tiene que renovar?!), así que no se pudo ese día, tampoco se pudo ir a la playa. El lunes mi esposa fue, “renovó” las partidas de nacimiento y le sacó las cédulas a los niños (todo un día en eso). Regresó al día siguiente y ¿saben qué? La firma del abogado aún no estaba en el sistema. Le dijeron inclusive que tenía que ir a Caracas a resolver esa situación. Pero pasó lo que tenía que pasar: mi esposa se quebró y no aguantó más, les dijo cuatro vainas y se fue.

Me contó su via crucis por Skype y concluimos que debido a lo importante de la diligencia era necesario que me apersonara a Valencia para resolverlo, ya que evidentemente no se resolvería como lo habíamos estado haciendo. Llegué a Bogotá proveniente de México el lunes a las 02:00 horas y salí para Valencia 15 horas después. Lo primero que hicimos fue ir a solventar la situación. Al llegar lo primero que nos dicen es que la firma del recién graduado no aparece aún en el sistema (No… ¡qué novedad!), entonces les dijimos que ya no era necesario pues el padre de la criatura estaba presente. Me pidieron mi cédula laminada (aunque el requisito dice “fotocopia de cédula de ambos padres”) y no la tenía, pues se me había perdido mientras estaba en Bogotá y nunca me preocupé por sacarla otra vez. Digamos que esto fue culpa mía. La respuesta: “Vaya saque su cédula y venga otra vez”.

A la mañana siguiente madrugué a otra oficina de la ONIDEX para tramitar mi cédula. Llegué a las 05:30 y ya tenía una fila de 25 personas por delante. En la página web dice que los horarios son de 08:00 a las 16:00, pero lo que no dice es que el personal tiene que desayunar, reposar, conversar y amenizar la mañana antes de abrir y evidentemente toda esa fiesta social comienza a ocurrir a las 08:00 horas. Lo cierto es que abrieron las puertas a las 09:02 minutos de la mañana, con más de 100 personas en la fila, y esta fila pasaba por el frente de un terreno lleno de basura descompuesta, y ¿adivinen a quién le tocó estar desde las 05:30 hasta las 09:02 de pie en frente del terreno? Salí a las 10:40 de esa sede y luego de llegar a la casa de mi suegra y comer algo, salimos para la otra oficina de la ONIDEX para tramitar el pasaporte. Llegamos y luego de un largo tiempo de espera (como todas las veces anteriores) nos atienden y nos hacen pasar. Yo no lo podía creer. ¡Estaba tramitando el pasaporte! En medio del calor insoportable, las malas caras y el trato dictatorial por fin nos entregaron el comprobante del trámite para retirarlo 20 días después.

Debido al tiempo perdido en toda esta burocracia y falta de interés en ayudar, la visa de los niños tiene que esperar, lo que nos lleva a la necesidad de conversaciones de petición de excepciones al director de la escuela de los niños (cosa que nunca me ha gustado hacer). ¡Pero tenemos el comprobante de que tramitamos el pasaporte! ¿No es genial?

Mi esposa hizo seis diligencias relacionadas con el pasaporte y juntos hicimos tres. ¿Creen que es normal que tenga que ser así? Y pensar que a veces los muchachos pasan por alto todo esto que uno hace por ellos…

Ahora, la pregunta es ¿qué tiene que ver nuestra experiencia con el pasaporte con el cambio que se está verificando en el país y a la cual le he dedicado tanto tiempo en este artículo? Es la misma relación existente entre los dolores de cabeza frecuentes y un tumor en el cerebro. Los síntomas que se están manifestando en cada organismo público, en el trato entre la gente e inclusive entre los miembros de muchas familias, es solamente la somatización de un cáncer que inunda el país, y es casi esotérico lo que voy a decir, pero éste cáncer social y cívico pareciera estar simbolizado en la enfermedad que padece el presidente.

Varones hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué tenemos a nuestro alcance hacer que pueda tener un impacto positivo para el cambio que se requiere? Venezuela necesita urgentemente entrar en la unidad de cuidados intensivos. Está enferma. Está muy grave. Está muriendo. Ese cuidado sólo puede venir con un cambio en sistema de gobierno y con la desaparición de esa filosofía e idealismo fútil que se ha tratado de impregnar en las mentes de los nobles venezolanos. Ese cambio representa la entrada de Venezuela en la unidad de cuidados intensivos, momento que será crítico para su recuperación y tiempo en el que no podremos esperar mucho del país. Pero una vez recuperado volverá a ser la tierra de la abundancia, la tierra prometida, la tierra de las oportunidades y miles de venezolanos que hoy viven en el exterior volarán como bandadas de pájaros hacia la patria que los vio nacer para ayudar en su reconstrucción. Venezuela tiene mucho que dar, tanto para dentro como para afuera, pero primero tenemos que limpiar el vaso en su interior para poder ser recipientes idóneos de la dignidad, integridad y honestidad que se requiere para que ésta sea una sociedad ejemplar y de talla global.

¿Y cuál sería mi rol y tu rol en todo este proceso de recuperación? En este momento sólo una cosa. Votar por ese cambio. Necesitamos entender que el ejercer el voto no es un acto político, sino un acto cívico. Puede que tu seas apolítico y está bien, pero ello no significa que hayas perdido tu derecho y tu deber al sufragio. Por no votar es que el país está en manos de este dictador y tu y yo y muchos estamos sufriendo las consecuencias. Quejarnos no sirve. Actuar es la solución y la solución es sencilla: inscríbete, asiste y vota por quien más te conecte. No te quejes mientras estás en la fila para votar, no te quejes del sol, del calor, de lo malo que está el pavimento, de las malas condiciones de la escuela en la que te tocó votar, del tiempo de espera. No te quejes. NO TE QUEJES. Sonríe y ten una actitud positiva todo el tiempo.

Quisiera concluir con un extracto del blog http://venezuelalbr.blogspot.com:  

“La enfermedad del poder galopa en este régimen “ y-que-bolivariano” anciano y debilitado, que remató con suma decadencia nuestro siglo veinte y lucha por trascender en el veintiuno. Pero no lo hará, pues al igual que Castro, Gómez y Pérez Jiménez , por sólo mencionar a tres de nuestros corruptos ancestros militares, Chávez ha convertido su mando en un poder monárquico, autorreferente, personal, dirigido a sí mismo, ensimismado que, como todo lo individual, se desvanece por enfermedad, por exilio o por muerte.

En el 2012 tenemos la oportunidad de superar este período de gobierno anárquico (algún politólogo explicará mejor ese oxímoron), que fue capaz, en trece años, de retrotraernos al último tercio del siglo XIX. En esos tiempos, los militarzuelos (algunos venerados como héroes con sus nombres en calles y hasta estados) que gobernaban promovían las luchas internas, conspiraban creando constituciones que les alargaran su estadía en el poder y se complacían asesinando a sus adversarios.

Pero, ¿cómo evitar que este cíclico virus reaparezca en medio siglo, cuando Pablo Pérez, Henrique Capriles, Leopoldo López o María Corina Machado sean un recuerdo amable en los pasillos de Miraflores? Una posible respuesta la consignó Karl R. Popper en 1945, al sugerir que se debe “reemplazar la pregunta ¿quién debería gobernar? Por ¿cómo podemos organizar las instituciones políticas, de tal manera que se impida a los gobernantes malos o incompetentes hacer demasiado daño?”.

Esa pista, legada por el pensador británico, podría ser trabajada en la Mesa de la Unidad para generar una propuesta de reingeniería política, avalada, aceptada y adoptada por los hoy pre-candidatos, pues ¿de qué le servirán al país estupendos planes económicos, pólizas contra la reelección o maravillosos proyectos educativos si dejamos abierta la puerta institucional a los caudillos que habitan en nuestros propios genes y que emergen cuando el ambiente les provee resentimiento, impotencia e indecencia?”


Destaca aquellas cosas buenas y comienza a sembrar esa cultura progresista en tu propio entorno. Si lo haces tú, tu hermano o hermana, tu mamá (sí, la tuya), tu papá, tu primo, tu compadre, tus panas, tus vecinos, pronto esa actitud se viralizará y tendremos la Venezuela que queremos, de adentro para afuera, Como Deber Ser.